Las coronas dentales son restauraciones hechas a medida que rodean la parte visible de un diente tallado. Pueden proteger y reconstruir dientes afectados por fracturas, obturaciones extensas, caries o tratamientos de conductos, y también pueden ser la restauración visible de un implante. El motivo de la corona debe documentarse con claridad antes del tratamiento.
Materiales habituales de las coronas
Las opciones incluyen el circonio, las cerámicas de disilicato de litio como E-max, la porcelana fundida sobre metal y las aleaciones metálicas. Cada una tiene requisitos distintos de espacio, resistencia, estética y cementado. La mejor elección para un diente frontal puede diferir de la de un diente posterior muy cargado o la de un pilar de puente.
Exploración y alternativas
El dentista evalúa la estructura dental que queda, las fisuras, las caries, la salud de las encías, el estado de la pulpa y la mordida. Pueden ser necesarias radiografías. Según el problema, puede plantearse una obturación, un onlay, una carilla, un tratamiento de conductos seguido de una restauración, una extracción con reemplazo o la simple observación.
Tallado y corona provisional
Habitualmente se utiliza anestesia local. Se retira el material dañado y se da forma al diente para proporcionar espacio y retención. Un escaneo o una impresión registran el tallado y la mordida. Una corona provisional protege el diente mientras se elabora la restauración definitiva y debe tratarse con cuidado.
Colocación de la corona definitiva
El clínico verifica el margen, los contactos con los dientes vecinos, la mordida y el aspecto. Pueden ser necesarios ajustes antes del cementado o la adhesión definitivos. Debe informarse a los pacientes de cómo se sentirá inicialmente la corona, de cómo limpiarla y de cuándo ponerse en contacto con la clínica por dolor, movimiento o una mordida alta.
Longevidad y mantenimiento
Las coronas no son inmunes a las caries ni a la enfermedad de las encías. Su vida útil depende del estado del diente, del ajuste, del material, de la mordida, de la higiene, de la dieta, del tabaquismo y del rechinar de dientes. Una corona puede acabar necesitando reparación, un tratamiento de conductos o su sustitución. Las revisiones periódicas ayudan a detectar los problemas antes.
Llamada a la acción para la consulta
Envíe radiografías y fotografías recientes para una revisión preliminar. La necesidad definitiva de la corona, el material y las alternativas se confirman tras la exploración.